• León Irizarry

Notas del NeoJíbarismo

Es común escuchar la expresión “se está perdiendo la cultura” o “se murió el jíbaro”. Son frases que exponen el estado de la cultura dentro de la sociedad puertorriqueña. Nos hemos dado cuenta que se ha llevado a cabo una operación de asimilación. Es cierto que mantenemos nuestro idioma y otras tradiciones culturales, pero, ¿y la forma de ser? La esencia del puertorriqueño ha cambiado del jíbaro humilde al querer ser una versión barata del gringo. Esto claramente se debe a la invasión liberal de 1898 y 123 años de coloniaje bajo la tutela del yanqui, al nivel que la misma palabra “jíbaro” se ha usado de forma despectiva, demostrando el odio que sienten los puertorriqueños por ellos mismos al no poder ser buenos puertorriqueños ni buenos gringos. Eres uno o el otro. Hay que tener claro que la meta filosófica del liberalismo es desligarse de todo a lo que naces para crear confusión y crear una verdad subjetiva, lo cual por definición se convierte en mentira.

Jíbaro Sabio

La realidad es lo contraria, el jíbaro era sabio. Lo que ocurre es que estamos atados al paradigma de la ilustración al negar la sabiduría tradicional por la inteligencia moderna. El caso más evidente era la conexión del jíbaro con la tierra. Su empleo siempre fue agrícola y luego de la jornada por igual tenía que trabajar en los alrededores de su hogar donde tenía diferentes frutos y viandas para su consumo. Su relación era íntima con la tierra que lo rodeaba, de tal forma que adquiere sabiduría de ella. A través de su trabajo y su estilo de vida, el jíbaro estaba en sintonía con la naturaleza, toque que la mayoría hemos perdido hoy.

Nuestros ancestros contaban con un gran sentido del deber y lo desempeñaban con su ética de trabajo. La labor y el servicio dan propósito a la persona. El jíbaro estaba muy consciente, tanto así que hasta en condiciones miserables se mantenía firme y con su machete afilado. Vemos cómo la sabiduría se expande a los valores de la familia y comunidad. Diferentes filósofos han podido identificar a la familia como la unidad básica de la nación. La cultura jíbara comparte este pensamiento poniendo la familia como el centro de vida: se trabajaba por ella, se peleaba por ella y se moría por ella. Así también significaba mucha responsabilidad para los padres de mantener y criar a sus hijos. Vemos que la educación de los valores y la ética de trabajo eran parte clave de la forma de ser de estos núcleos familiares. Más allá de la familia, se extiende la relación con la comunidad y así con la nación, ya que el mismo sentimiento de deber y ser se expande a través de la esencia auténtica del pueblo para que se trabaje y se defienda la comunidad.

De estas características se podría deducir que vienen de todas las partes. Contamos con tres mayores influencias a nuestra cultura; el tribalismo taíno, el tribalismo africano y el colectivismo hispano. . Todas son sociedades auténticas tradicionales con un orden jerárquico, un gran énfasis en la espiritualidad, respeto y culto por los muertos. No se puede negar que en algunos casos estas bases tradicionales pueden tener conflicto entre ellas mismas sí se ven de forma individual pero tampoco se puede negar la fusión que ha dado nacimiento a una sociedad homogénea en espíritu. Nuestra forma no es compatible con el colorismo del racismo liberal que propone el yanqui, pero es una forma de unión entre lo auténtico y rechazo por lo plástico, una forma que ve al espíritu y el alma como determinador de valores. Por eso no es solo sobre el idioma y la música, sino las ideas y luchas sociales que se toman, al basarse en una filosofía extranjera no-compatible con nuestra realidad siempre lleva a nada porque es una mentira. Rescatar la identidad y la tradición de nuestros ancestros es la única forma de combatir el liberalismo.

La posición desfavorable del jíbaro

El personaje del jíbaro surge bajo unas condiciones materiales desfavorables: se trata de debajo del sistema feudal del gobierno español donde servían su labor bajo un sistema de libretas para los jornaleros. El jornalero cubría a todo aquel que no tuviese terreno o tuviese pero no alcanzaba para cubrir todas sus necesidades. Se extienden las áreas de trabajo a artes mecánicas, acarreo y servicio doméstico. La libreta era obligatoria e incluía: tiempo, salario, observaciones del patrono sobre su conducta y deudas contraídas. Tal sistema se prestaba para la exportación, dado a que la mayoría de los jornaleros eran analfabetas y los patronos podían escribir prácticamente cualquier cosa en sus libretas para su beneficio. La realidad es que era un tipo de esclavitud: cuando se les pagaba a los jornaleros se les pagaba en monedas que solo se podian usar en la hacienda donde trabajaba. Al igual vivían en este lugar bajo la tutela de su jefe, quien a través de la libreta se convertiría en su amo. Con apuntes negativos o con deudas apuntadas en la libreta era imposible que otro terrateniente te aceptara como jornalero y cómo estas notas le eran ajenas a los jornaleros no podían hacer mucho más.

Con la llegada de Estados Unidos vemos cómo la sociedad cambia radicalmente al ser sumergida en el liberalismo anglo-yanqui. El jíbaro es empleado en las centrales de azúcar y diferentes cosechas en el país. Con el tiempo conocemos del cambio al monocultivo azucarero. Aquí vemos como los Estados Unidos forman un monopolio sobre la azúcar puertorriqueña, en gran parte gracias a Charles Herbert Allen, el primer gobernador civil por parte de EE.UU. y tesorero de lo que hoy conocemos como Domino Sugar Company. Recordemos que el mayor consumidor de nuestra azúcar en el siglo 19 fue el mismo Estados Unidos. Ya vemos que nada fue coincidencia. Para tener una idea de las condiciones, nos referimos a nuestro artículo El Partido Nacionalista y la huelga cañera del 1934:

Entre las disposiciones del convenio, se pretendía mantener un salario de un promedio de 85 centavos por una jornada de ocho horas, cabe destacar que el salario variaba si la demanda del azúcar aumentaba o decrecía en los Estados Unidos. Para entender la urgencia en la que se encontraban los trabajadores puertorriqueños, se debe tomar en consideración que el costo de vida había aumentado en un 40 por ciento.

En los próximos 20 años el jíbaro comenzaría a cesar de existir. Con la Operación Manos a la Obra se pretendía la industrialización de Puerto Rico. Se abren compañías gubernamentales y por igual se abren las puertas a compañías estadounidenses para venir a invertir sin pagar impuestos. La visión era que la agricultura era algo del pasado, pero con el monocultivo de caña, ¿qué economía podría salir a flote? Una visión irónica considerando que la silueta del jíbaro es el logotipo del Partido Popular Democratico y fue Luis Muñoz Marín el autor de esta obra. Esta es la era donde surge una segunda ola migratoria del campo a la ciudad y si no se encontraba trabajo seguían para Nueva York. Muchas barriadas se establecieron en este tiempo para las personas mudándose del campo, gran parte a lo que le debemos la densidad poblacional en el área metro. Vemos entonces como el puertorriqueño va cambiando culturalmente dado al cambio de condiciones materiales y ubicación, ¿a dónde vamos ahora?


Trayectoria Actual

Hay que recordar que en 1898 se intentó una campaña de asimilación masiva, el cambio de idioma fue una de las cosas más grandes pero resistimos. Sin embargo, el paquete ideológico del liberalismo nos llegó con la invasión, mientras el resto de Latinoamérica había tenido una revolución liberal. Hoy se observan los efectos en nuestra cultura. El paquete ideológico incluye como bases el individualismo y el libre mercado. Es más que obvio que el dinero se ha convertido en el dios de Puerto Rico. Existe un culto a las apariencias, fama y glamour; al joven se le vende la ruta del narcotráfico y la industria de la música, mientras se vende a la mujer. Como resultado vemos cómo los hombres se matan entre sí cada día por disputas de drogas. El problema de las drogas se expande a un sinnúmero de dimensiones ya que no es solo económico pero también social, psicológico y hasta espiritual. Los padres, esposas e hijos sufren gravemente, sea por usuarios o personas en el tráfico. Muchos paralelos se pueden hacer entre la comunidad afro-americana y el puertorriqueño con su historia con las drogas. Se resume con un ataque directo a la unidad básica civilizadora; la familia. Vemos como la calidad de la música va decayendo, su temática da vuelta a lo mismo: drogas, dinero y la humillación de la mujer. De nuevo, es lo que se nos vende e impone filosóficamente. Aquí se pierde la realidad del arte por puro entretenimiento: los llamados cantantes ni cantan en sus conciertos ni escriben sus propias canciones. Nuestra cultura se ha industrializado al nivel de la música globalista, ya no existe un estándar puertorriqueño para la cultura. El puertorriqueño se ha alejado de sus raíces, familia y esencia; todo por tratar de ser relevante en la sociedad de la irrelevancia.

Este puertorriqueño ha sido contaminado por el liberalismo, lo que le ha causado ignorar las otras realidades de nuestra nación, la política siendo la más grande. Vivimos en unos tiempos donde se está llevando a cabo una campaña de reemplazo demográfico. Durante la última década la población puertorriqueña ha decaído de manera que se ha perdido alrededor de un 17% de la población en la isla. En el 2004 tuvimos la población más alta en la historia con 3,826,000, según el censo de este año; mientras que el año pasado se calculó que teníamos 3,194,000 de almas en la isla, una diferencia de 652,000. Las razones principales son la inmigración por la situación económica y la falta de reproducción. La segunda ola masiva de inmigración ocurrió a eso de los 50 's cuando ya no había suficientes trabajos industriales para todos los jíbaros. Durante las últimas dos décadas hemos visto varias choques económicos que han empujado a esta inmigracion, así como la Ley 7 de Luis Fortuño, la cual causó el despido de más de 18,000 empleados públicos, y como el huracán María, más drástico, el cual terminó con la vida de miles de puertorriqueños y provocó que muchos más abandonaron la isla. Tras estos problemas tenemos una juventud que no encuentra los medios económicos para sustentarse a sí misma, lo cual lleva a un miedo de reproducción. Esto sin mencionar la forma en que la familia es demonizada por el liberalismo rampante, al nivel que los sectores más radicales han propuesto abolir la familia.

¿De dónde viene el reemplazo? Hace dos años se pasaron una serie de leyes que ofrecen a cualquier extranjero estadounidense la oportunidad de mudarse a Puerto Rico sin pagar impuestos personales ni en sus negocios. Esto ha causado una gigante ola migratoria a Puerto Rico, pero la única relación que ese estadounidense tiene con esta tierra es la invasión bárbara por su país hace 123 años. Estas personas se están encargando de comprar el mayor número de bienes raíces posibles con los precios bajos dado a la recuperación de la isla por el Huracán Maria. Se están aprovechando de una tragedia catastrófica para comprar nuestra tierra. Los supuestos llamados líderes y gobernantes, que no son más que unos traidores en la falda del Tío Caimán. Esta inmigración no había ocurrido antes en Puerto Rico pero es similar a la que ocurrió en Nuevo México antes de convertirse en un estado. Colonos anglo-yanquis comenzaron a poblar el área, rechazando el idioma y la cultura hispana para implementar el virus del liberalismo. Ya vemos como Rincón ha sido colonizado por estas personas y pretenden continuar. Ellos siendo los dueños de todo significa que los únicos puertorriqueños en Puerto Rico serán los empleados. Ese es el futuro en la trayectoria actual. Al igual que en Nuevo México, los que se queden perderán por completo la identidad y su historia. Este Puerto Rico sí se convertiría en un estado de la unión federal pero sería un Puerto Rico sin puertorriqueños.

Según la ontología existen dos tipos de Ser; el auténtico y el inauténtico. Comparados con la esencia y valores mencionados del jíbaro, es evidente que los valores liberales plasmados en nuestra sociedad son inauténticos, causando grave conflicto y degeneración en nuestra sociedad. Para que nuestra sociedad pueda resurgir, hay que buscar el Ser auténtico del puertorriqueño: nosotros señalamos al jíbaro como referencia.

Futurismo Neojíbaro

La única manera para cambiar el rumbo del liberalismo y el ser inauténtico que se nos ha impuesto es el resurgimiento del ser auténtico. Lo primero que se tiene que rescatar es la identidad y los valores que vienen con ella. Se tiene que rechazar el mito de que EE.UU. es mejor o que el su idioma es superior. Nos hemos ahogado en la victimización y olvidado la gloria de nuestros antepasados. Se trata sobre el amor por el propio y lo propio, amar la tierra que nos vio crecer por su belleza natural y frutos que nos provee, el amor por el núcleo familiar que nos enseña a vivir en sociedad con gente que amamos pero son diferentes, el amor por los lazos culturales e históricos que forman la puertorriqueñidad, todo aquello que se haya reemplazado por el centralismo del individuo y la codicia. De ese amor nace la necesidad de rechazar todo lo que intervenga con el bienestar y mantenimiento del tejido social puertorriqueño. Este tema abarca todo el aspecto social de Puerto Rico. Observamos la ola de violencia contra mujeres por sus parejas y exparejas. Es un claro mensaje sobre el estatus del hombre, sus complejos y estado de salud mental al no reconocer su deber como hombre. La mujer es cada vez más sexualizada y vista como un objeto con valor monetario: reclaman libertad pero cada vez más se le aporta su valor por cantidades de maquillajes o plástico, incluso se puede ser mujer si se viste y se reclaman teorías foráneas.

El sentido de comunidad, comenzando con nuestros vecinos, es clave para el resurgimiento. Entre la nación y la familia se encuentra la comunidad, sea entre los vecinos o compañeros de trabajo. Compartimos tareas y espacios con otras personas que forman parte de algo más grande. A esto se le refiere como comunidad. Estos encajes son orgánicos. Desde siempre el hombre ha vivido con otros y compartido su labor con otros. Desde los tiempos de caza hasta los imperios más avanzados, estas relaciones se deben fomentar y organizar de forma que estos lazos reales sean más fuertes que una identidad artificial como los partidos políticos. El interés del hombre no es individual sino más bien comunal: si tu comunidad progresa, tu progresas. Esta base comunitaria de interés con un sentido de servicio patriótico pondrá dar paso a un tipo de sociedad que reconoce al individuo y su propiedad pero igualmente mantiene gran conciencia del colectivo micro y macro. Con dirección de investigaciones públicas se organizará un sistema institucional para entender y dirigir las comunidades geográficas y económicas.

Nuestros ancestros veían las cosas como eran: la belleza orgánica, la belleza del ser, a eso se le rendía culto. Así como entre las personas pero con la naturaleza. como antes hemos mencionado; la relación con nuestra tierra se ha perdido por completo. Se le tiene que rendir tributo a tal, volver a los alimentos hechos para nosotros y no los que vienen congelados del extranjero. Al igual que la medicina, nuestra mayor producción, importación y gasto son las medicinas creadas en laboratorios. Aun así nuestra salud física y psicológica están por el piso. Sin embargo, nuestra fauna y flora nos proveen con medicina sin efectos secundarios que causan más daño que cura. Este culto a lo natural y rechazo a lo artificial pone estándares reales ante la sociedad.

Del jíbaro es claro que se puede rescatar la gran mayoría de las costumbres sociales para rescatar el ser auténtico puertorriqueño, lo que se tiene que mejorar es la desventaja política-económica que ha tenido históricamente. Por eso el prefijo neo: aunque rescatamos del pasado, esto no es una reacción pero una acción, una vista al futuro, es la esencia pura en este momento en el tiempo. El futurismo dentro del neojíbaro incluye los conocimientos agroecológicos como la cosecha vertical dentro de ambientes controlados, los cuales mantendrían una cosecha incluso durante un huracán. Este uso de la tecnología abre las posibilidades para la autosuficiencia alimentaria y una soberanía económica. Hemos señalado que hasta un 85% de los alimentos son importados a Puerto Rico. La agricultura es un trabajo fuerte que antes dependía de una mano de obra barata, esclavizada en muchos casos, algo que no es para nada compatible con nuestra realidad y visión de dignidad humana. La tecnología nos brinda herramientas para hacer labores sin explotar a otros humanos como se hizo en el pasado. La fomentación de la tecnología para uso beneficiario de la nación puertorriqueña en vez de una nación a beneficio de la tecnología, nos traerá una ventaja humana que el mundo está perdiendo por la automatización ciega y progreso sin base ni límites.

Como mencionamos, los jíbaros sufren de una posición económica desfavorable al no ser dueños de su propiedad. El neojíbaro, en cambio, será dueño de su trabajo, hogar y patria. Para los agricultores poder competir con compañías gigantes y satisfacer la demanda alimentaria en Puerto Rico, el mejor modelo para el desarrollo es el cooperativismo. La cooperativa ofrece un modelo empresarial basado en el trabajo y la solidaridad. Este tipo de estructura hará que los agricultores sean socios para gozar de beneficios en común, los cuales el gran capital tiene pero con la autonomía y propiedad individual. Aquí vemos un sistema que recompensa por la ética de trabajo que tiene el jíbaro por naturaleza. Este modo de desarrollo pone al neojíbaro en una gran ventaja haciéndolo dueño y señor en vez de esclavo y jornalero. Esta posición económica le da poder al puertorriqueño de capital y adquisición, ambas claves para multiplicar las riquezas de nuestra tierra y satisfacer las necesidades del pueblo. Por igual, de esta manera se pueden organizar los recursos nacionales para el mayor beneficio colectivo posible.

El cooperativismo como eje económico de esta forma puertorriqueña garantiza un desarrollo económico justo para aquellos que trabajan el producto y no a los especuladores o inversionistas de cuello blanco. Vemos toda una estructura que favorece el desarrollo popular bajo unos márgenes que protegen a los trabajadores de la explotación, A diferencia del marxismo, no se opone a la propiedad privada pero tampoco se pone del lado del libre mercado, más bien la propiedad privada es dirigida por aquellos que laboran dentro de ella. Al igual se expande a un sinnúmero de industrias y proyectos de autogestión que puede funcionar como eje organizador de las comunidades geográficas y económicas de Puerto Rico.

Así como el puertorriqueno será dueño de su trabajo, tiene que ser dueño de su tierra. El factor inmigratorio de los estadounidenses estableciéndose en Puerto Rico es alarmante. Luego del Huracán María los precios de las buenas raíces disminuyeron significativamente y con el factor de las Leyes 20 y 22, se les hizo un paraíso fiscal.

Les gusta comprar lugares donde somos ricos en flora para llenarlas de concreto con sus resorts y casas donde residen dos semanas para técnicamente ser residentes de Puerto Rico. Esto es alarmante y hay que tomar acción sobre el hecho: el puertorriqueño tiene que aspirar a que cada pedazo de tierra en la isla de Puerto Rico sea de un puertorriqueño. Es la única manera de asegurar un legado para nuestros hijos y movernos de la trayectoria actual. Para esta adquisición masiva de compra de tierra el sistema cooperativista podría asistir mucho, así como hay cooperativas agrícolas y de vivienda que podrían tomar acción para su compra y mantenimiento en manos puertorriqueñas. Igual las cooperativas de ahorro y crédito deberían tomar un rol activo en la promoción de estas compras para mantener nuestra tierra nuestra, ya que nos han intentado saquear hasta el espíritu que heredamos.


Conclusión

Nos encontramos en un punto decisivo ya que hay mecanismos en acción en contra del ser puertorriqueño. A la acción que llamamos no es la violencia física sino la violencia intelectual. Atreverse a ser puertorriqueno por completo es un acto directo en contra del orden artificial que se vive. Hablamos de una forma neojíbara ya que se puede convertir en el estándar de la puertorriqueñidad pero tampoco se cierra a otros arquetipos que tengan un fundamento auténtico puertorriqueño. Es decir, no todos vamos a ser agricultores dentro de cooperativas, pero todos tendremos una forma que tendrá valores fijos en base a la familia, la comunidad y la nación. Tendremos todo tipo de intelectuales, artistas, emprendedores y obreros que tendrán una base de ser auténtico puertorriqueño. Se dará paso al puertorriqueño que ha sido olvidado para reemplazarlo por un puertorriqueño confundido que aspira a ser un estadounidense. Tengo fe que las mentes brillantes que nacen en nuestra tierra no tendrán que emigrar pero crearan aquí una Patria para que sus hijos aspiren a ser los mejores puertorriqueños en un mejor Puerto Rico.

Las artes, las ciencias y la labor se basarán en la realidad y necesidades del puertorriqueño. Estos pilares en la sociedad darán paso al resurgimiento moral de la puertorriqueñidad y al tiempo que se marcará como nuestra era dorada. Donde los campos estén llenos de frutos, la espiritualidad deje de ser demonizada, la familia tenga su lugar, nuestros cuadros promuevan lo mejor y la música traerá armonía y felicidad. Así tendremos nuestra propias filosofías políticas y sociales que gobiernen de la forma más adecuada a lo que necesita el puertorriqueño para combatir los males del liberalismo. Es a esto que aspiramos, el mejor país posible acorde con los recursos que tenemos, ninguna utopía ni adaptación de modelos pero que nuestro modelo se adapte a nuestra realidad.


-León Irizarry




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